SI, SI Y SI!!!. El toro de lidia es un bovino doméstico, Bos taurus, no es una especie diferente. Estos toros se han ido seleccionando durante siglos (razas) para obtener ciertos rasgos que han aprovechado para realizar actividades que a día de hoy son más que cuestionables. Los toros tienen como los demás mamíferos, un sistema nervioso central y periférico que hace que puedan sentir dolor, estrés, sufrimiento y miedo. Hay algunas personas que se consideran conocedoras en el ámbito taurino que defienden que las betaendorfinas que se liberan cuando se somete al animal a niveles de sufrimiento extremo, sobrepasando los límites físicos, les hacen inmunes al dolor. En personas, esta misma sustancia (hormona polipéptida) también se produce en respuesta al dolor, al ejercicio de alta intensidad y otras formas de estrés y eso no nos hace inmunes al dolor. Algunos dirán incluso que las endorfinas están asociadas al placer, pero las betaendorfinas se producen con las hemorragias (cosa que un toro de lidia padece desde que se puya o se lancea, se ponen banderillas), cuando hay lesiones musculares, acidosis metabólicas, agotamiento físico extremo, hipoxia e hipovolemia se producen grandes cantidades de betaendorfinas, ninguna de esas situaciones es placentera. Las personas que defienden la teoría del no sufrimiento, son las mismas que se lucran de las vejaciones convertidas en fiestas populares, las mismas que promueven y alimentan una industria que no puede ampararse en la  costumbre pasando por alto la evidencia científica y los hechos per se. La respuesta sigue siendo si, el toro siente dolor.